Nobleza obliga (I)

Alberto Villarreal ha sido para muchos de nosotros un compañero invaluable. Siempre ha alentado la diferencia y nunca ha velado, como tantos otros, por perpetuar sus ideas estéticas en las creaciones de los demás, por formar alumnos a su imagen y semejanza. 

En un país con enormes problemas para llevar a cabo “relevos generacionales” y con una enorme fascinación por erigir Maestros, Alberto ha sido un personaje que no busca lo uno y se ha resistido a convertirse en lo otro.

No voy a hablar aquí de su teatro, ni de sus escritos sobre teatro, poco puedo decir que no se haya dicho ya. Quiero referirme a una cualidad bastante más escasa en estos lares: su generosidad con los que somos más jóvenes que él.

Conocí a Alberto Villarreal hace más de diez años en el foro la gruta del ahora extinto Foro Cultural Helénico. En esos años Alberto tenía, junto con Patricia Rozitchner, un espacio: La Madriguera. Una casa en la colonia Roma, lugar consagrado a la investigación escénica. La Madriguera no sólo fue la sede principal de las creaciones de Alberto, sino que además fue un refugio para muchos creadores jóvenes.

Para Lagartijas Tiradas al Sol el encuentro con Alberto fue muy significativo: nos permitió estrenar PIA, nuestra segunda obra, en La Madriguera y en 2006 nos comisionó una creación para ese mismo espacio. De ahí nació Asalto al Agua Transparente que ha sido una de las obras más importantes que hemos hecho y que fue posible por un contexto y un planteamiento como el que Alberto generó. 

Tiempo después coincidimos con él en Teatro a 4 grados, iniciativa de Juliana Faesler (con quien la nobleza también me obliga), quien seleccionó cuatro obras cortas que presentábamos a manera de maratón en el teatro Carlos Lazo.

Nuestra relación se estrechó, actué en una obra suya, intentamos otros proyectos, pero sobre todo seguimos platicando. Fuimos compañeros de generación de beca, y sin duda su mirada modificó en buena medida mi proyecto. Recientemente publicó una antología de dramaturgos nacidos en los ochenta, supongo que está bien que lo haya hecho él.

He sido sobre todo espectador, lector y compañero de Alberto, estoy seguro que no soy el único que se ha sentido acompañado por él; habemos muchas personas que estaremos por siempre agradecidos con Alberto por su diálogo, su tiempo, sus opiniones y sobre todo por su interés. Pienso en David Gaitán, Diego Alvarez Robledo, Mariana Gandara, David Jiménez, Lagartijas tiradas al sol, Sergio López Vigueras, etc… Sé que varios nos hemos sentido interpelados a llevar más lejos ciertas ideas a raíz de encuentros con Alberto.

Supongo que siempre seré más jóven que Alberto, estoy seguro de que siempre estaré agradecido.

 

Gabino Rodríguez

 

(“Nobleza Obliga, es una noción, una formula, arcaica y cursi”, que tomo del libro homónimo de José Woldenberg, para expresar mi agradecimiento a los míos.)

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