Transversales 2009
Este texto es una reflexión que hice, a petición del buen Gabriel Yepez sobre el Encuentro de Escena Contemporánea Transversales, que sucedió en 2009 en la bella ciudad de Pachuca, Hidalgo.

Nada es mío, todo es robado [1].
A Juliana Faesler.
1.
Tu agua no me satisface, dijo el genio
sediento. Y, sin embargo, es el pozo más
fresco de todo el Diar-Bekir.
Pellico.
Para algunos curiosos es interesante saber qué hacen las personas que se dedican a lo mismo que ellas, en otros lados del mundo; sean estos deportistas, científicos, académicos, comerciantes, artistas etc. En las artes escénicas también las hay, pero éstas tienen la dificultad de que para experimentarlas hay que estar presente y además su movilidad es limitada, por un lado viajarlas cuesta mucho dinero y es complicado. Por otro la recaudación que generan suele no ser muy grande, es decir, cómo negocio no funciona. Es por eso que un Festival internacional de escena contemporánea es un lujo que pocas ciudades de nuestro continente se pueden dar, Pachuca, capital del teatro en México, es una de esas ciudades.
Los cursos/talleres/oficinas/workshops han sido un apéndice del trabajo de muchos artistas, una labor pedagógica enfrentada con más o menos rigor, que acompaña los proyectos de buena parte de los artistas escénicos en los circuitos internacionales. ¿Qué esperamos de estos encuentros? ¿Qué puede trasmitirle un artista a otros artistas?
Louis Althusser define la ideología como la “representación imaginaria que se dan los hombres de sus condiciones reales de existencia” y creo va por ahí, lo más importante que los asistente a cursos podemos obtener es una representación imaginaria distinta a la nuestra. Vernos a través de los ojos de alguien más.
Por supuesto no es fácil transmitir un mapa de planteamientos, es decir, una manera de afrontar el trabajo. Para que esto suceda, así como para hacer la revolución, se requieren varias condiciones objetivas, pero sobre todo se requiere de una atmosfera, un caldo de cultivo, una sustancia inasible e indefinible que posibilita que las cosas sucedan, algo que, como dicen por ahí: no es ni existe, baja.
Eso sucedió en la ciudad de Pachuca, Hidalgo en el encuentro de 2009. Fueron invitados a participar Angélica Lidell, Roger Bernat, Konik, Philippe Menard, Yuyachkani . Ese mismo año el encuentro fue sede del debut y despedida de “Sin curriculum”, una iniciativa de Teatro Línea de Sombra y Teatro UNAM para dar seguimiento y eventualmente producir proyectos de artistas jóvenes, menciono este proyecto porque tengo la sensación de que la presencia de estos jóvenes fue un factor que posibilitó la energía y la embriaguez que derivaron en lo que derivaron.
2.
Un cura virtuoso y ajeno a la intriga
es una bendición para la localidad
Fleury.
Voy a hablar de los encuentros con Roger Bernat y Angélica Lidell, que fueron los que viví y los que tuvieron los efectos más visibles. Las consecuencias de una tentativa son insospechadas, pero solo pueden suceder a largo plazo cuando las partes dejan abierta la puerta, así como un encuentro amoroso casual puede derivar en una relación, una serie de visitas, correspondencia o en nada. Pues así las cosas, Roger y Angélica llegaron a Pachuca: promiscuos y dispuestos.
El trabajo de ambos se encuentra, a mi parecer, en lugares muy distintos, sus diferencias estéticas y conceptuales son enormes, pero coinciden en una manera de plantearse frente al mundo: la naturaleza del “mundo del arte” de hoy ha generado un panorama en el que todo vale, los gestos de la radicalidad, no encuentran esos límites que los legitiman como tales y sin embargo ambos artistas buscan empujar las fronteras de sus creaciones hacia territorios cada vez más desconocidos, en buscar la radicalidad del gesto artístico como manera de “pintar su raya”. Y así son los dos, parte de una comunidad, pero a la vez parte de nada. Outsiders en todos los lugares. Centro y periferia.
No es bonita, no lleva colorete.
Sainte-Beuve
Angélica, acompañada por su compañero de aventuras Sindo, comenzó su taller diciéndonos que ella trabajaba con el dolor y de ahí para el Real del Monte. El trabajo de Angélica parte de su experiencia en el mundo, de su dolor con el mundo.
“Las obras autobiográficas se distinguen de las demás porque establecen un “pacto de lectura” que las consagra como tales. ¿En qué consiste este pacto? En la creencia de que coinciden las identidades del autor, el narrador y el protagonista de la historia contada.”
Y a partir de éste pacto comenzó el trabajo, con las experiencias que cada participante aportó y desarrolló. Tengo vívidos recuerdos de la potencia de los ejercicios que se presentaron ahí, muchos derivaron en proyectos posteriores y muchos no. Angélica en el taller era más un detonador que una maestra, una presencia que procuraba que las cosas fueran llevadas a sus últimas consecuencias y que buscaba que las traducciones escénicas de las experiencias fueran eso: traducciones.
Es difícil hablar de lo que sucedió en el taller. Es difícil hablar sobre lo brutal que puede llegar a ser el dolor de las personas, pero todavía es más difícil hablar sobre la exposición de éste. El respeto al dolor ajeno es la paz, pensaba en esos días. Angélica hizo una muy bonita crónica de lo sucedido, que se perdió para siempre, en su extinto blog “Mi puta perrera”.
Yo soy independiente.
¿Por qué se pretende que yo tenga hoy la misma opinión que hace tres semanas?
En ese caso mi opinión sería mi tirano.
Stendhal
Roger Bernat y el inefable Txalo Toloza comienzan con el pensamiento sobre algo: un dispositivo, un sistema, una manera de organizar la escena. Comenzamos el taller trabajando sobre proyectos posibles, partiendo desde cero. Proponíamos, discutíamos, reproponíamos, rediscutíamos y así sucesivamente.
Roger buscaba encausar los trabajos hacía su particular manera de ver el teatro y de ver al público. Sus propuestas no son unívocas y por lo general renuncian a la espectacularidad tradicional. Hay otra manera de asumir el espectáculo sustentada, a mi parecer, en la tensión que surge de la renuncia a organizar las cosas para que otro las vea. Ha buscado reconfigurar el rol de los espectadores, volviéndolos no actores, pero si espectadores que accionan, ha buscado trastocar la relación representantes y representados. He ahí uno de los inequívocos signos de identidad de los últimos trabajos de Bernat y es ahí donde radica el potencial subversivo de su obra. En dislocar el lugar del que ve y en recolocar al que actúa, problematizando la relación entre el que hace y el que observa. Reglas claras y después: abismo.
Una infinidad de proyectos fueron los que desarrollamos en ese taller, pero conforme avanzábamos en las ideas, Bernat y Txalo me parece que se encaminaban a las preguntas: “este objeto nuevo, hipotéticamente introducido en la burbuja del arte, ¿genera actividad, pensamiento, o no? ¿Tiene una influencia en dicho espacio tiempo y, si tal es el caso, que tipo de productividad?”. Pertinencia.
3.
El amor no busca la igualdad la crea.
¿?
Vivimos de tal o cual manera pero… podríamos hacerlo de otra forma… ¿ustedes lo sabían? “Al hacer funcionar de maneras diferentes los elementos ordinarios, al transformar la mecánica, el arte funciona como una sala de edición alternativa de la realidad”. Contra el discurso que se resume en la fórmula de Thatcher “there is no alternative” el arte mantiene una imagen de la realidad como construcción frágil y el principio de la idea de cambio, la hipótesis de un plan b. Toda sociedad nace de lo aleatorio, pero posteriormente se inventa el relato que funda. Así los individuos como las naciones.
La armada española llegó a nuestras tierras con ganas de mezclarse, y sin ninguna concesión ni pudor para afirmar tajantemente sus ideas. No deja de parecerme significativo la influencia que la Madrileña y el Catalán tuvieron en las estéticas de muchos de los que compartimos tiempo con ellos: la conquista de reversa.
Estos dos encuentros dieron como resultados muchos proyectos que están relacionados con procesos que ahí se desarrollaron. Pero la influencia no fue unidireccional, Angélica Lidell trabajó con Perla, Cynthia y María de Chihuahua uno de sus últimos proyectos: La casa de la Fuerza. Y Roger vino a realizar un proyecto de investigación con muchos participantes del taller, que dio como resultado La consagración de la Primavera. Estas son obras que también son, de alguna manera, consecuencia de la sinergia pachuqueña.
De vez en cuando me encuentro con alguien con el que compartí Transversales 2009 y siempre hay una complicidad, como si pertenecieramos a una bella cofradía, de la que no es necesario decir nada, de la que no debiéramos hablar más. Personalmente (y aseguro que no soy el único) no puedo decir lo importante que en mi trabajo han sido los encuentros con ellos dos. No puedo concebir mi trabajo sin la influencia de sus maneras de pensar y afrontar la práctica.
Pachuca tiene una mina de un material raro en el mundo de hoy: la posibilidad de compartir tiempo con artistas de otras latitudes.
Gabino Rodríguez.

[1] En el sentido literal y en todos los otros.