El lenguaje de los machetes y Colosio

El lenguaje de los machetes y Colosio.

arte.

(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).

  1. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros…



propaganda.

(Del lat. propaganda, que ha de ser propagada).

  1. f.Acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores.
  2. f.Textos, trabajos y medios empleados para este fin.
  3. f.Asociación cuyo fin es propagar doctrinas, opiniones, etc.

Camaradas y camaradas:

La semana pasada coincidieron dos películas en la cartelera de la Ciudad de México, que a pesar de no tener casi nada en común, comparten el asumir como detonador un evento político del pasado reciente de nuestro país.

Tengo la impresión que el cine mexicano de los últimos años se ha referido poco a eventos concretos y se ha valido de metáforas, paralelismos y demás estrategias para ejercer la critica al entorno social y político. En sentido contrario, desde hace varios varios años el mundo del arte ha sido invadido por una gran cantidad de propuestas que ponen la “realidad” en “escena”, obras en las que la presencia de lo real es el eje sobre el que se articula la pieza. La infinita proliferación de talk shows y reality shows y demás shows, nos hablan también del hambre de “realidad” que hay en los televidentes. Una búsqueda incesante de relatos que bordeen la frontera entre ficción y realidad. La ficción dejó de ser suficiente y existe una búsqueda constante de ficciones que parezcan verdades. De verdades con estructuras de ficciones.

Bueno, a lo que vinimos:

No imagino dos películas que hayan sido producidas de maneras más distintas. Por un lado El lenguaje de los machetes, tengo entendido, fue producida con los ahorros de las personas involucradas y apoyada por infinidad de creativos que hicieron posible que la película se realizara. Es decir la producción se dio al margen de la relación contractual en la cual el trabajo se cambia por dinero, no fue ese  por lo menos el motor principal. No se inserta, en un inicio, en los terrenos de la industria, sino en los de cierta voluntad expresiva.

Colosio en cambio, nace envuelta en el escándalo, ya que aunque fue producida con dinero público, no accedió al presupuesto por los concursos que el IMCINE convoca para tal fin, sino que fue financiada, según entiendo, con una partida especial de CONACULTA que la titular del consejo designó para la película. Eso levanta todo tipo de suspicacias ¿Por qué tanto interés en producir esta película? ¿Hasta la pregunta es necia? No tengo conocimiento de ninguna película que haya sido filmada, post producida y estrenada en tan poco tiempo, salió en “fast track” para insertarse dentro de la coyuntura electoral. En fin.

El lenguaje de los machetes en rigor trata sobre una pareja de treintañeros (Ray y Ramona) que se comportan como si fueran adolescentes. Ambos están inmersos en una absoluta confusión: él tiene problemas con sus padres y los aborda de la manera más inmadura posible, ella tiene una banda punk que toma sin seriedad ninguna, él dice que quiere escribir y no escribe, ella quiere ver a su hermana, que está internada en un hospital, pero no tiene ninguna estrategia para conseguirlo, etc. Son seres deseantes, quieren pero no pueden, no saben cómo desarrollar un objetivo y no vemos que tengan ningún plan para enterarse.

Ambos tienen una especie de preocupación por la política, de ella sabemos que su padre fue un guerrillero desaparecido y la vemos marchando en la manifestación conmemorativa del 2 de octubre, aunque parece que para Ramona lo más importante de aquel día fue que Ray no llegó a la marcha. A Ray lo vemos tomando un video en Atenco el día de la represión en 2006, sabemos que colabora o colaboró en algún tipo de trabajo comunitario, no mucho más. Lo que la película pone de manifiesto es la relación que los personajes tienen con la política: una relación esporádica. Son incapaces de leer la política como un campo de acción que se inserta en sus vidas y lo vuelven una esfera que empieza y acaba fuera de ellos, como las manifestaciones.

Los personajes tienen una infinita sed de disidencia, pero nulas perspectivas para llevar a cabo un proyecto. Tan es así que cuando parece que van a llevar acabo el único plan que se plantean en la película (además de ir a la playa) no lo consiguen. No se me ocurre ningún planteamiento más alejado de un proyecto racional que inmolarse en la Basílica de Guadalupe, sin embargo es el que los personajes tienen y ahí en ese absurdo, en esa desesperación por hacer algo que no saben que es, en esa confrontación con el mundo es donde está la poesía de esta pareja.

Emparentada con la novela “Las cosas” de Georges Perec, me parece que “El lenguaje…” es una película francamente estimulante, en cuanto hace de la política su tema central ¿Cómo nos relacionamos con los demás? ¿Qué es lo que me atañe a mi y que lo que atañe al nosotros? ¿Una pareja es una sociedad? ¿Cómo inserto mis ideas en la realidad? Es una película que no tiene compasión para mostrar a dos personajes que simplemente no saben lidiar con el mundo en el que viven. Y sin duda es un reflejo de una parte de la sociedad mexicana, pero es un reflejo tan nítido, tan prístino y tan descarnado, que uno se queda esperando el guiño cómplice, que no llega y no llegará.

 “Colosio” sobra decirlo, cuenta el asesinato de Luis Donaldo Colosio candidato a la presidencia del PRI en la elección de 1994. La película muestra a muchos personajes de la política sin nombre propio pero sin velos, son reconocibles Carlos y Raúl Salinas, Camacho Solís, los hermanos Ruiz Massieu, Córdova Montoya y Gutiérrez Barrios entre otros.

Actuada por un equipo de excelentes actores, la película se sostiene porque cuenta una historia que es muy buena y la cuenta bien. Aunque en cuanto se aleja de la trama política resbala en terrenos francamente lamentables por ineficaces: Kate del Castillo muerta con la prueba de embarazo en la mano, el río de sangre en la última toma etc.

¿Qué es Colosio? ¿Una denuncia? ¿Un thriller político? ¿Ambas cosas a la vez? ¿Por qué tomaron la decisión de omitir los nombres y apellidos de los políticos? A mi parecer no acaba de aportar una perspectiva nueva, concibe la historia como lo hacen los libros de texto de la SEP, dividiendo en buenos y malos. No nos permite pensar, nos muestra “la verdadera historia” se apropia de la capacidad de develar la “verdad”.  Colosio reúne todos y cada uno de los lugares comunes que se han expresado sobre el magnicidio. Es complaciente con el público en la medida de que expresa lo que sabe que la gente quiere (queremos) escuchar: el asesinato fue un complot que va desde el presidente hasta el CISEN, pasando por todo el aparato del priismo. No dudo que sea cierto, pero la manera en la que construyen la ficción me parece débil: ¿Para qué Córdova Montoya le encarga una investigación paralela a Ruiz Massieu si él es el autor intelectual? En la película parece que el discurso del monumento a la revolución y sobre todo un desaire en una cena pusieron a temblar a los priistas a tal grado que decidieron asesinarlo. Desmienten la versión del asesino solitario, pero nos dejan un marasmo parecido: fue Fuenteovejuna.

Los autores de la película juegan desde un inicio una carta muy inquietante: esta es una ficción basada en hechos reales. Con esa leyenda en pantalla se regalan (de manera interesante) un margen de libertad invaluable, pueden elaborar una “tesis” sin necesidad de comprobarla y elaborar ficción sin necesidad de justificarla. No es ni lo uno ni lo otro. Y eso me parece un acierto.

Colosio logrará traer a revisión el pasado reciente y temas tan importantes como la procuración de justicia y la impunidad en la que se ha mantenido la clase política Mexicana y además nos regala el placer de ver a Harold Torres en tres personajes.

Así las cosas, me parece que El lenguaje de los machetes es una película política, mientras que Colosio es una película sobre política. Una se inscribe en el terreno de el arte y la otra, por definición, es propaganda.

Gabino Rodríguez.

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